Capítulo 1 01/09/2015
La celebración
Todo
comenzó viernes 11 cuando salía con mis amigos de la universidad a ver un
partido de futbol el cual definiría si nuestro equipo seria nuevamente campeón
o el equipo visitante lograría su primer triunfo en nuestro templo, aquella
noche todos los hinchas salimos alegres porque vimos un hermoso partido muy
fluido de igual a igual, pero la racha histórica prevaleció aquel día.
Así
que mi grupo y yo salimos a la Plaza Foch a celebrar esa nueva conquista,
comenzamos tipo nueve de la noche en la cual se bailó, se bebió, se celebró y
se relacionó con los demás hinchas pero en especial en un grupo de mujeres que
nos empezaron a llamar la atención, los cuatro nos preguntábamos “¿Sera a
nosotros a las que esas bellas chicas están llamando?”.
El
tiempo pasó y seguimos disfrutando ya al contar con las once y cincuenta de la
noche ya nos encontrábamos prestos para dirigirnos cada uno a nuestras
residencias, yo me separe del grupo ya que tenía que dirigirme al baño, al
volver al salón principal mis amigos se encontraban afuera puesto que me iba a
la salida volví a ver a una chica de ese grupo y me hacía señas de que me
acercara a ella, yo le quede viendo y me imaginaba como seria ella si sería una
chica tímida o extrovertida, con un carácter duro o uno suave; pensaba como
seria ella mientras yo me acercaba.
Hasta
que por fin llegue al punto de estar con ella mi corazón se estremecía la temperatura se elevó se sentía el fuego de
mi corazón, que finalmente casi cusa un incendio a estar a menos de un metro de ella, pero el
fuego seso al estar cerca de ella mi
corazón se sentía aliviado sin esa gran carga que sentía antes de acercarme a
ella, mis palabras hacia ella fueron
-
“Hola, cuál es tu
nombre bella dama”
-
Ella se rio y me respondió
“¿Me llamo Carla y tú?”
-
Pues muy caballerosamente
dije “Un gusto Carlita y pues yo me llamo Marco”
Entonamos
un gran conversación hasta que se tuvo que irse con su papá sabia lo suficiente
de ella para volver a saber de ella. Pero ya era muy de mañana, eran casi las
dos de la madrugada, así que yo con los ojos achinados y con un cansancio
físico, no me quedo nada más y nada menos que irme a mi casa para poder
descansar y reponerme para el día siguiente.
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